-
Los Pianos
Ayer estuve en el sitio que se convirtió en tu sitio.
Ayer estuve en tu trinchera, el calabozo de mi otro ayer. Escuchando los sonidos de mis manos, observando el reflejo de mi angustia.
Ayer decidí mojar mis ojos desde adentro pero no lo conseguí, al instante los martillos dibujaron los colores que me sanan y pretendo comprender.
En seguida el silencio se convierte en bofetada y todo se comienza a desprender, lento desde el centro hacia el horizonte y cada fragmento que se estira se convierte en un dolor distinto, que no destruye mi futuro sino lo que soy hoy.
Y me duermo, en el mismo lugar, sintiendo el frío del piso enderezar mi espalda. Las lágrimas siguen adentro, no consiguen escapar. Y siento una duda que aún no crece pero puedo cultivar.
No te veo aquí a mi lado cuestionando lo que suena, no te veo sonreír.
Imagino que estás triste a tu manera disfrutando la secuela de una historia que te amarra sin piedad. Que te aleja día a día de lo que eres en realidad.
No me duele mi mañana, ni me voy a acostumbrar, me lastima que castigues tu novata libertad.
Ayer estuve en tu sitio, nuevamente enamorado, de tu ausencia, de tu risa, de tus pies que también dibujan, de tu ingenuidad, de tu secreto amor por mí.
Hoy estoy cerca otra vez del sitio mirando como espectador, que tus senderos son revancha de una vida que te abandonó, que prefieres aferrarte al círculo que no escogiste sino que te escogió, y como ahora que no comprendes, alguien ya lo comprendió. Estaré bien si logras levantar el vuelo con todo el peso de mi nombre entre tu cuerpo, estaré bien ensuciándome las manos cada vez que las sumerja en este sitio intentando construir lo que dejaste a la mitad. -
Daniel Gachet, el inspector. Graben esta cara…
-
- El cerebro de apoyo -Tocando Sati en un epílogo memorable.
-
Epílogos y Contradicciones II
2. Hace pocos días he visto emerger finalmente desde aguas profundas a ese viejo y taciturno cetáceo, destruyendo la relativa quietud de la superficie. Donde las olas cantan en voz baja, donde el viento ensordece al cielo. Otra vez lo he visto, entre mis sueños de hoy, que tienen aún aroma a pensamientos de ayer.
Quisiera menos indiferencia en mi sangre y tener solo un poco más de energía para pelear esta guerra de desencantos, la cual me castiga día a día cada vez que tu rostro confundido regresa a mi memoria. Es un rostro hermoso que ya no me cuesta dibujar, pero tiene esa nostalgia manchando tu mirada y no la puedo borrar.
Tengo bien definida también la contradicción de tus pisadas. Esas que caminan hacia donde el corazón se inclina, y que como ballena que emerge desapercibida, destruyen la calma de mis emociones. Emociones ficticias, de papel, frágiles como las inseguridades que te hacen flotar sin dirección.
Me dan consuelo tus cercanos, que ahora son cercanos también de mí. No saben que consuelo no necesito, porque la muerte llega a ser vida en realidad.
Me duele hoy tu suerte, que no se definió por azar, es una lógica que remuerde tu tan de hierro y pretenciosa inteligencia, de la misma forma en como tu boca me dolía disfrazada de placer.
Te veo de lejos rechazar el querer, pero no ese querer que todos tienen y al que todos temen, sino el querer que todos buscan y pocos sienten. Te veo de cerca otra vez echando tierra sobre este amor pequeño que hipócritamente regaste y cuidaste hasta hacerlo florecer. Para qué?
Por fortuna, sus frutos fueron arrancados antes de que tengan sabor. Hubiera sido trágico probar qué gusto tiene la venganza camuflada entre el resentimiento y el rencor más una efímera dosis de sinceridad, que al final del día me podría haber quitado la amargura de este cuento sin historia. Pero no.
Allá vuelves, al vómito, al veneno que te luce bien, al punto de partida, al sufrimiento, a la decepción. Allá vuelves mintiendo, como siempre riendo, y descubriendo que sí, efectivamente la sonrisa, como a toda mujer, le convierte en placer inmediato todo deseo mundanal. De eso no me enamoré, y por eso tengo que verte partir. Con dolor. Pero no con el mismo dolor que sentiste tú por mí. Porque el dolor de la verdad no dura, el dolor de la verdad, alivia.
Calmado como el mar dejo entonces que emerja este dolor punzante y maligno, que me destruya una vez más, sintiendo el viento fresco paradoja de tus actos secretos y tu mirada enamorada que sólo yo supe que fue verdad.
Es mi turno de mover, y con seguridad no moveré nada, pues de venganza he muerto varias veces, intentando recuperar cosas que no he perdido. -
Formas
Hay formas que trazan los caminos que utilizo a diario.
Algunos llegan directo a donde quiero ir, a otros les toma un poco más porque les ha tocado amoldarse a un algún desafortunado accidente geográfico. Como en las ciudades, las calles hacen lo mismo.
También existen formas en la gente. Hemos superado las formas de la bondad y por tanto de la maldad.
El entusiasmo es tan puro como el desinterés.
De todas formas, como todo proceso que se eleva, termina regresando en forma de péndulo; creo que mis caminos son más bien de regreso.
A lo mejor te quiera diferente, es una gran opción. Pero luego un poco más. Irá tomando impulso y regresaré sin ti. -
Dos de la mañana
El desconcierto nace a partir de la elección que se asumía sensata al principio de todo:
Abandonar la respetada zona de comodidad, cuyo perímetro fue trazado por una hermosa mujer sincera, ávida de un masaje al intelecto y en su mente maquinando un tórrido romance que le brinde abrigo en las noches. Echaría de menos su cuerpo y el aliento de sus últimas horas de sueño cada mañana al despertar.
Aún presentes en mi cabeza, los colores de aquellos días sazonados con su risa, van perdiendo intensidad gracias a su contraparte llena de entusiasmo, carcajadas y mordizcos, ojos que caminan en zigzag, y un sincero aprecio por quien soy en realidad: un individuo que vive fuera de su tiempo y almacena grandes pretensiones, que siguen siendo leales a mis inicios, y finales.
Finales que en resumen le han dado buen aspecto a mi eje emocional después de tanto tiempo de creer que las mujeres son sólo musas fascinantes, que inspiran las irrealidades de la locura artística regada en el planeta al azar.
Ahora, sigo incompleto, caminando en busca de ese fruto con sabor a equilibrio, con aroma a nuevo, como lo que dejo atrás, con el capricho del tiempo a favor.
Y qué extraño de esa primera belleza si hay tanta que afuera también me espera?
Y qué extraño de esa maravillosa incondicional actitud vestida de amor verdadero que recién esta nadando en las orillas de la vida adulta?
Con nostalgia la memoria regresa al tiempo que invertí en amar sin peros. Tiempo que en el algún momento floreció y me hizo sentir verdadero, auténtico, poderoso, valiente y feliz.
Con mi mente nuevamente en cero y un reloj de movimiento enfermizo, a la dos de la mañana no habrán marcas en mi espalda ni ropa adornando el piso. -
Confort, como el papel 😎 • Cuenca (en Casa Lloret)
-
Veredicto
más de una vez quise ser único
no siempre lo fui
no es que esté fuera de alcance
nunca supe quién es quiénHan pasado algunos años
y la fórmula sigue siendo igual
mas despejarla no fue fácil
dominarla es transgredirlaconseguir el amor de la mujer
cuento nuevo vez tras vez
es el arte milenario
su demanda es lucidezcomo mi arte es quererte
acepto entonces tu querer
quién soy yo para negarte
todo lo que puedo hacer
uso la voz más profunda
tiemblo mirando tu luz
si dictado está ya el veredicto
Por qué estoy en libertad? -
El peso de la culpa
La única certeza en esta historia sin historia es que echaré de menos lo que no pasó y no pasará.
La culpa pesa el doble porque pudo ser todo pero no es nada y al final, lo que es, es lo único que pudo haber sido. -
Marzo/Abril (2013)


